miércoles, 26 de octubre de 2016

8:37
Desde la perspectiva de Giselle Zarur, experta en F1 para Latinoamérica y México, esto es lo que representa este espectáculo de automovilismo.


La F1 regresa al Autódromo Hermanos Rodríguez este 28, 29 y 30 de octubre para un espectáculo que promete superar al del 2015. Un evento que, en palabras de Giselle, “No se puede comparar con ninguno en el mundo. La verdad es que lo que vivimos el año pasado fue una experiencia inolvidable, no solamente para mí como mexicana sino para todos los que formamos parte de este gran circo. ¡El ambiente, la gente, el amor, la pasión! Todo eso hace distinto al gran premio y los sabores, colores y la música de nuestro país enamoró a todos; no hay uno que se haya quejado de México. Lo que lo hace, sin duda, el mejor Gran Premio. Una prueba: lo que me dijo Niki Lauda al final de temporada del año pasado, que había sido la mejor experiencia que había tenido”.

El primer Grand Prix tuvo lugar el 4 de noviembre de 1962 en el circuito Magdalena Mixhuca. Ésta fue la primera carrera de autos internacional en México y fue construida en el centro de la ciudad. “La afición mexicana siempre ha sido fiel y fanática al automovilismo, incluso desde la época de los pilotos mexicanos Moisés Solana y los hermanos Pedro y Ricardo Rodríguez ya existía una gran pasión por este deporte”, nos platica Zarur.
Precisamente, es a estos últimos a los que se les atribuye en gran parte el resurgimiento de este deporte en México, quienes ayudaron desde muy jóvenes a construir un hogar para este evento en nuestra ciudad; al menos hasta 1970 cuando se corrió la última carrera de esa era. Fue hasta 1986 cuando la F1 regresó al país, y continuó siendo anfitrión de uno de los circuitos más difíciles de la temporada hasta 1992. “Desafortunadamente entre las carreras de Héctor Alonso y Checo Pérez pasaron bastantes años y más aún 23 años de sequía sin un gran premio de México”, nos dice Giselle.

Ahora el Grand Prix de México regresa a nuestro país como una de las últimas carreras de la temporada, en la que para los pilotos mexicanos “Fue una de las mejores noticias que pudieron recibir en su carrera. Checo ya lo vivió el año pasado, el ser el piloto local y tener a toda la afición apoyándolo y aplaudiéndolo. ¡Tú escuchabas dónde iba Checo por el ruido que hacía la gente en las gradas! Este año también le va a tocar correr a Esteban. Dicen que no hay una experiencia más satisfactoria para un piloto como correr en casa. A ellos les encanta porque se sienten orgullosos de ser mexicanos y esperan dar un gran resultado ese fin de semana a su gente”.
El éxito del 2015 es testigo de que la afición mexicana aún tiene un apetito muy grande para la F1. “Tener de nuevo un gran premio en casa y a dos pilotos nacionales participando motiva, no sólo a esas generaciones que tenían guardado ese sentimiento, sino también a las nuevas que se contagian y quieren saber del deporte, conocer a nuevos ídolos, hacerse de una nueva afición y por supuesto vivir el gran ambiente que genera mucha más expectativa para este segundo año. La afición latina y la mexicana es súper entregada y siempre está ahí, al pie del cañón. Para mí, cubrirla para México y Latinoamérica es algo muy especial. El aficionado latino comparte esa emoción, siempre, en cada transmisión y en cada trabajo que tú haces. ¡Se emocionan!, ¡Se enojan!... Lo que sea, definitivamente tiene un toque especial”, nos comenta la experta en F1.

Pero, ¿por qué te debe interesar este espectáculo? Para Giselle es fácil la respuesta: “¡La pasión! ¡La adrenalina! ¡Lo que provoca! ¡Las emociones! El saber que todo es inesperado, el conocer lugares nuevos, y para mí el viajar de un lado a otro. Que aunque parezca que es una rutina, saber que todo puede cambiar, saber que a lo mejor el piloto está a una vuelta del final y que puede seguir con todo o, al contrario, que puede arrancar al final y terminar logrando una gran carrera y llevarse la victoria. ¡Todo puede pasar en la F1!”.

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